Diario de Libros - A diary of books

Diario ecléctico de libros. Opiniones y reseñas de lecturas.

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ALGUNOS CONSEJOS PARA LA LECTURA

El espacio de lectura debe ser un espacio recogido, de dimensiones medias. Ni tan amplio para que la vista y las ideas se dispersen. Ni tan estrecho donde la presión espacial impide la concentración. Es ideal tener como vivienda algún palacete de tamaño medio y refinado estilo isabelino. A poder ser con amplio acceso a frondoso y sombrío jardín. Recordemos la cita de Cicerón tan recordada por Vera Machín “Si apud bibliothecam hortulum habes, nihil deerit” (¿Qué más quieres si tienes una biblioteca que se abre a un pequeño jardín?).
Es cierto que otros lugares como parques (siempre en sombra), cafés y clubes de carretera pueden ser aptos para la lectura pero no permiten la calma, la paz ni el sosiego conseguidos en la propia casa. Las lecturas en playas o terrazas de café solo se aconsejan para obtener cierto aire intelectual que nos distinga de la muchedumbre, no para la lectura en si misma. Es de vital importancia la decoración de la habitación en la que se procede a la lectura y el mobiliario que nos rodea ya que no hay que olvidar que a la vista hay elementos que interfieren en la misma o que, por el contrario, pueden ser catalizadores literarios. De modo que, como elemento fundamental, está una luz tenue y cálida producida por un quinqué situado en una mesa redonda junto a nosotros. Es importante que el quinqué tenga una pantalla barroca en lo decorativo que incluso puede estar acompañada por flecos que rompan esa línea fría y seca de algunas pantallas de lo minimal. Las paredes quedarán en penumbra y, por lo tanto, poco importante resulta su color pero deberán estar forradas de estantes repletos de libros y de cuadros. El que tenga una decoración cursi en la vivienda debe renunciar a la lectura o a la vivienda.
El lugar de asiento es uno de los elementos más delicados ya que debe ser lo suficientemente cómodo para evitar la distracción producida por los dolores musculares en gluteos y parte lumbar de la espalda. A este respecto es importante hacer notar que son de esencial importancia los estiramientos previos a la lectura del libro. Los estiramientos deben ser especialmente intensos en las lecturas de Günter Grass. Un cuerpo tonificado y entrado en calor es cuerpo que no reclama de atenciones. Ni Chaise Longue ni silla de madera, ni lectura en cama ni en taburete, ni silla de diseño ni sillón con orejeras. El asiento del lector es prolongación activa de si mismo y por lo tanto la elección depende de sus más altos instintos. En cuanto a la ropa decir que debe ser suelta. A poder ser pijama, de algodón o de seda. Da igual lo hortera que sea el pijama ya que vamos a estar solos, aunque un excesivo horterismo en el pijama puede producir incomodidad incluso en soledad.
El tema de los accesorios no es banal. Una bebida no gaseosa ni alcohólica en vaso ancho ayuda a incrementar la sensación de comodidad. A este respecto decir que es ideal el té, a poder ser Pakistaní y con efluvios a canela. La tetera debe estar a mano, para el relleno, y situada, siempre, fuera del recorrido del brazo que sujeta el libro. Un golpe puede ser fatal porque, si bien las salas de urgencias de los hospitales tamíén son lugares propicios a la lectura, las quemaduras del té pakistaní sobre la piel son especialmente dolorosas. Las aceitunas se desaconsejan (y más las rellenas de anchoas). Pueden robarle el protagonismo al mismísimo Montaigne y el lector puede acabar devorando el cuenco en pocos segundos dejando el libro plagado de aceitosas pruebas de la afrenta. En general el alimento debe reducirse al intelectual.

(En la foto Don Miguel de Unamuno en su despacho antes de que yo escribiese estos consejos para la lectura)

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Excelentes consejos y felicidades por su inteligente pluma con sutiles toques de humor. He de decir que me siento identificado con el pseudointelectual playero, pués ni siquiera suelo abrir el libro. Lo utilizo como anzuelo para mujeres avidas de conversaciones interesantes, necesitadas de crema en la espalda. También me siento identificado con el quinqué . Muy brillante el comentario sobre Gunter Grass ya que en mi caso me produjo una lesión de por vida.
M. Vilches

31 de agosto de 2007, 4:24  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Felicidades por el blog,por ahora me gusta mucho, y sospecho que me seguirá gustando. Siempre vienen bien unos cosejos sobre lectura, sobre todo para aquellos que si tuvieramos más tiempo,nos acercaríamos más a la lectura, pero no se trata tan solo de tiempo, evidentemente tiene que gustar leer, y por eso es tan importante inculcar a los más pequeños de la casa, ese hábito , como dice el anuncio de la tele, si tú lees , ellos leen. Bueno a seguir escribiendo,y a seguir haciéndonos sonreir.

4 de septiembre de 2007, 8:43  

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