domingo

Maestro de literatura

“Yo he tenido muchos profesores de literatura. Pero he tenido solamente un maestro. Y ese maestro fue mi padre. Me acuerdo que un día me dijo: «Tú sabes que hay un escritor que es mejor que Dumas, y que se llama Balzac. Y hay un escritor que es mejor que Balzac, y que se llama Flaubert. Y un escritor mejor que Flaubert, y que se llama Stendhal. Y un escritor mejor que Sthendal, y que se llama Proust.» De este modo abría para mí un panorama de lecturas verdaderamente ilimitado. Esta yo creo que fue una de las circunstancias principales que forjó y fomentó mi vocación de escritor”. Julio Ramón Ribeyro



viernes

Las entrañas de las cosas


"Mi error ha consistido en haber querido observar la entraña de las cosas, olvidando el precepto de Joubert: 'Cuídate de husmear bajo los cimientos'. Como el niño con el juguete que rompe, no descubro bajo la forma admirable más que el vil mecanismo. Y al mismo tiempo que descompongo el objeto destruyo la ilusión." 


Prosas Apátridas. Julio Ramón Ribeyro



lunes

¿El estrés te domina? Hay lecturas que ayudan...y mucho (I)

Como quiera que he regresado de viaje hace unos días, y que fruto del mismo he sido víctima de un fuerte ataque de estrés, he rebuscado en mi biblioteca en la búsqueda de libros que pudieran sumergirme en un estado de paz y tranquilidad. He encontrado un conjunto bastante heterogéneo de ellos que me han ayudado mucho, directa o indirectamente, a recuperar algo de sosiego. Supongo que hay mucho de subjetivo en todo ello por lo que muchos de estos libros servirán mucho a unos y a otros no tanto. En todo caso, todos los libros elegidos son buenos libros y muy recomendables:

1. Biografía del Silencio

Sencillo libro sobre meditación que nos aporta las claves para un encuentro con nosotros mismos. Basado en las ancestrales teorías orientales, Pablo D´Ors, experimenta y adapta métodos de meditación a nuestra propia cultura. Delicioso libro que con la sola lectura nos inicia en el camino para silenciarnos.


Biografía del Silencio
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2. Mindfulness en la vida cotidinana


Cuando regresaba de mi ajetreado viaje, la casualidad (o no) quiso que, en el vuelo de vuelta a mi pequeña isla, coincidiese con un médico en el asiento de al lado. No pude evitar la tentación del echarle un vistazo a su lectura y pronto nos enredamos en una entretenida conversación sobre el estrés y nuestra capacidad de dominar nuestras emociones y sentimientos. Resultó, cosas de la providencia, ser un apasionado del mindfulness y me habló largo y tendido de la bonanza de su práctica. Fruto de esa conversación nació su recomendación de un autor que yo desconocía totalmente, Jon Kabat-Zinn. Nada más llegar a casa me metí en Amazón y encargué el libro objeto de esta reseña. Mi compañero de viaje estaba en lo cierto, Jon Kabat-Zinn es un sabio y además muy didáctico. Este libro en concreto insiste en la necesidad de trabajar la respiración como elemento regulador de nuestro estado de ánimo y nos recomienda innumerables ejercicios para que, gracias al trabajo diario, sepamos manejar, con la distancia que merecen, todos aquellos problemas que antes nos superaban. Fantástico libro.

Mindfulness en la vida cotidiana
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3. Elogio del Caminar

Este libro es muy distinto a los anteriores, Su capacidad de pacificar el alma reside en los deliciosos momentos que describe y en la motivación que supone para algo tan saludable como es el caminar. Se trata de un auténtico ensayo sobre el arte de pasear, rodeado de todo aquello que hace de esta actividad un auténtico placer y reencuentro con nosotros mismos en todo aquello que experimentamos. Muy recomendable la lectura David Le Breton, ya sea para recuperar momentos de paz o para disfrutar de buena literatura.

Elogio del caminar
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Agnes Grey

Autora: Anne Brontë
Título: Agnes Grey 
Año:1847
Anne Brontë
Con una prosa magistral, la novela narra las vivencias de una Institutriz, en la sociedad británica, de mediados del siglo XIX. Como bien expresa la protagonista "...la vanidad endurece el corazón, esclaviza las facultades y pervierte los sentimientos...". 

Marita Pérez Fígares




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La lengua de los secretos

Libro: La lengua de los secretos
Autor: Martín Abrisketa
Año: 2015

Encarecidamente la recomiendo, por la narración que hace el autor, que imagina las vivencias y fantasías de su padre-niño, durante la guerra en el País Vasco y el exilio, en base a los diversos  relatos que éste le hizo.

Marita Pérez Fígares


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sábado

Reverenciando a mi padre

“Yo sigo reverenciando a mi padre, pero soy incapaz de ir a visitar su tumba. Mi reverencia se da en un plano que no requiere de signos ostentatorios. Él está presente en mi en otras formas. (…) Si alguien quiere honrarme cuando desaparezca que me lea o me comente. Nada de flores o discursos delante de lo que no existe”. 

Julio Ramón Ribeyro. La tentación del fracaso. 15 de abril de 1978

Julio Ramón Ribeyro

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martes

Entrevista a Gabriel Albiac. Spinoza

Rescato esta interesante entrevista a Gabriel Albiac hablando de su libro La Sinagoga Vacía



El libro puedes adquirirlo en este enlace 



Contar lo minúsculo

Artículo de Juan José Millás publicado en diario español  El Pais el 20 de enero de 2015


"Fíjense en el caso de Julio Ramón Ribeyro. ¿Quién le iba a decir que un conjunto de apuntes sobre la existencia cotidiana se convertiría en el núcleo de su obra? Lo periférico transformándose en central, como en la vida. Si además lo periférico lleva por título La tentación del fracaso, no hay mucho más que añadir, gran título. Entonces, y para aligerar, demos por supuesto que Ribeyro es uno de los grandes del siglo XX, aunque probablemente no figure en ningún ranking de los diez primeros. También es verdad que si le preguntas al autor del ranking se golpeará la frente:
—¡Ah, sí, Ribeyro!
Julio Ramón Ribeyro visto por Sciammarella
Te dirá que claro, que habría que hacerle un hueco como a un pariente llegado de provincias. Pero quizá a continuación se corrija. Después de todo, qué rayos hace Ribeyro en una lista. Pues lo mismo que haría Felisberto Hernández recibiendo el Nobel: el ridículo. Pasa algo raro con Ribeyro. Quizá usted no lo haya leído. Después de todo es peruano y, para literatura peruana, tenemos a Vargas Llosa. Ya se sabe: de Madrid, el cocido; de Valencia, la paella; de México, Octavio Paz, y así de forma sucesiva, para probar un poco de todo.
Bueno, pues Ribeyro escribió, entre otros libros, el titulado La tentación del fracaso. Lo escribía mientras fracasaba, como si hubiera caído en ella. El libro es una contabilidad de lo minúsculo. Aquí el debe, aquí el haber, que casi nunca cuadran. Lo que hacía un lunes cualquiera: fumar, beber, ir del dormitorio a la cocina y de la cocina al salón. Darle vueltas al asunto este de la literatura, en qué rayos consiste escribir, por qué el éxito, por qué no. Un poco también del trabajo: Ribeyro fue funcionario toda la vida. Un funcionario arquetípico: fumaba sin parar, bebía café, mucho, y tomaba cantidades legendarias de alcohol. Otro poco de la familia: el hijo (Julito), la esposa (Alida), quizá también los padres, los hermanos, no sé, tengo la última lectura un poco antigua.

Vivía dentro de su propio negociado como el subsecretario vive en el suyo. No hay nada que contar, en fin. Pero él lo cuenta de un modo estremecedor en La tentación del fracaso
Todos estos asuntos de carácter doméstico, una vez sumados y por obra y gracia de una prosa infrecuente, devienen en una verdadera gesta. La pereza de Ribeyro es homérica; sus miedos, sobrehumanos; su perplejidad, titánica. No puedes cerrar el libro una vez abierto, aunque sea fiesta de guardar. Es una vida apasionante en su insignificancia. Porque están las enfermedades también, se nos habían olvidado las enfermedades. Ese dolor fantasma del hipocondriaco que cada día se manifiesta en una de las habitaciones del cuerpo. Están las malas digestiones, metáfora muchas veces del arrepentimiento. El ardor de estómago, el reflujo gastroesofágico, todo eso, en fin, con sus remedios, sus intervenciones, con su procedimiento para evitarlo o aminorarlo.
Esa es la biografía de Ribeyro. No estuvo en la guerra, no cazó elefantes en África, no se tiró en paracaídas. Por no hacer, no hizo ni el Camino de Santiago. Vivía dentro de su propio negociado como el subsecretario vive en el suyo. No hay nada que contar, en fin. Pero él lo cuenta de un modo estremecedor en La tentación del fracaso, y ahora ha venido a contarlo también Daniel Titinger en Un hombre flaco.

La pereza de Ribeyro es homérica; sus miedos, sobrehumanos; su perplejidad, titánica
Titinger es un periodista de trayectoria cardinal y gran olfato. No ha pretendido escribir una biografía, sino un perfil cuya técnica compite con la del Ribeyro de La tentación del fracaso. Entendámonos: ha puesto el oído en la periferia del autor, esa periferia que se transformó en central. Y nos ha contado, por ejemplo, que Ribeyro tenía un método para cada cosa: un método para fumar, para beber, para comer, un método para apostar a la ruleta... También que sufría de prognatismo, que tenía mala suerte con las erratas, que, según algunos, era un poco psíquico. Titinger nos ha hecho, a base de fragmentos tomados de su viuda, de su hijo, de sus amigos y enemigos, un retrato que no puedes dejar de mirar una vez que has puesto el ojo sobre él. Leyéndolo, comprendemos que Ribeyro no sea un autor de listas.
Un hombre flaco, de Daniel Titinger, ha sido publicado por Ediciones Universidad Diego Portales".

Si no lo has leido aún aqui puedes adquir



domingo

La Lectura de Un Libro

Cuando nos enfrentamos a ese inmenso objeto que es un libro (y en este artículo me referiré sobre todo al libro de ensayo). Debemos ser conscientes de que un libro, al igual que comienza a escribirse mucho antes de ser redactado, debe comenzar a leerse mucho antes de siquiera abrirlo.

Retrato de Dante- Signorelli
¿Que sentido tiene conocer una respuesta antes de plantearnos la pregunta? Uno busca respuestas porque hay dudas o inquietudes que se quieren resolver. La sociedad actual nos ha inculcado un comportamiento mecanicista a lo largo de nuestra formación que consiste en absorber información en lugar de buscar su esencia a través de la observación y de la duda sistemática. Nos hemos visto abocados a una herencia pasiva en nuestra actitud frente al conocimiento. No puede haber satisfacción ante las respuestas si estas no responden a inquietudes que previamente nos han asaltado.

El conocimiento, como fin en si mismo, se consagra gracias al placer que supone recorrer el sendero de preguntas y respuestas, mediante la observación y el análisis. La dialéctica platónica y aristotélica nace como la forma más natural y efectiva de planteamiento de preguntas y respuestas ¿Por qué? Porque el diálogo en general es una secuencia de respuestas a las múltiples preguntas que, de forma inconsciente, nos formulamos durante la conversación. Pues bien, este diálogo debe repetirse entre el lector y el libro. De lo contrario estaríamos ante un soliloquio del libro en el que no somos actores sino espectadores, y que nos impide tener toda capacidad de crítica, de posibilidad de ordenación de ideas y de conceptos, de posibilidad de razonamiento y de confrontación de opiniones, y, en definitiva de placer ante el conocimiento.

Los grandes filósofos, quizá por su amor al conocimiento, han sabido siempre que las preguntas son más importantes que las respuestas. Probablemente también porque sin las primeras no existan las segundas o porque la pregunta contiene en su seno la respuesta deseada, o, finalmente, porque la pregunta traza ya la dirección del camino. Por lo tanto antes de comenzar la lectura de un libro que no responda a inquietudes previas, debemos hacernos las preguntas que las hagan aflorar.

Acerca del autor ¿Quién es el autor del libro?¿Donde y cuando nació y cual es el entorno en el que vivió? Acerca del libro ¿Cuál es el tema esencial del libro?¿Por qué lo escribió el autor?¿Cual es mi opinión acerca del tema?¿Cuales son mis dudas y mis certezas? Esta estructura previa de preguntas hará cada vez más imperiosa la lectura y, con ella, un diálogo de igual a igual con el autor. La crítica será más efectiva dado que probablemente no encontremos respuestas a muchos de los interrogantes previos y la memorización será más efectiva ya que habremos vivido el libro con entusiasmo.

Catarsis I: Los Principios


Me he propuesto aquí, con esa ruda y siempre dificil prosa mía, y como ejercicio catártico, consignar algunas de esas cosas que me sacan de quicio a lo largo del día o que por alguna u otra razón me liberan. Lo necesito y creo que me hará bien. Tengo que decir que suelen ser muchas esas cosas que me molestan y que son sin duda causa de parte de esa tensión que a lo largo del día aflora ex corpore con tensa pero infalible frecuencia. Solo el Tai Chi me ha sanado en alguna ocasión.

Hoy me he quedado con la imagen de Alicia Sánchez Camacho, dirigente del Partido Popular para más señas, a la que he visto en un debate político de esos que repiten en los refritos televisivos de verano. Su discurso me ha producido una de esas sensaciones de desasosiego de las que uno no es consciente incialmente pero que queda latente: "Hay algo que me ha dejado molesto", pensaba. Y luego caes. Es un acto reflejo - El cerebro tiene esas cosas. Estoy seguro de que funciona bastante mejor de forma autómata que cuando yo lo pongo a funcionar. Vamos, que yo estoy en mi cuerpo y en mi cerebro para manejarlo torpemente y para apagar su brillantez limitándolo con mis limitados procesos cerebrales de aprendiz - El caso es que escuchaba esa canción de fondo falta de mensajes razonados y contextualizados en que se ha convertido el Partido Popular. Y es que como decía uno de esos escritores de cuyo nombre no logro acordarme lo grave no es la maldad de los malos sino la pasividad de los buenos. El uso de un partido de principio ya asentados para vaciarlo por dentro es propio de sabandijas cuya moral debería avergonzar al genero humano. Ya se hizo con San Gil y ahora, en cada intervención se abraza torpemente el buenismo como estrategia para captar el voto de izquierdas. Una vez más los principio no cuentan y hacen suya esa frase intelectualmente deleznable que dice que lo importante en política es ganar. Recuerdo, esta vez si, un artículo de Gabriel Albiac titulado "Asco". En aquel entonces Albiac se refería a la perdida de principios del PSOE y a sus contradicciones y a la repugnancia intelectual que ello le producía. El PP también lo está consiguiendo porque estos son los mismos que aquellos. Son el mismo género. Son los que creen que la política es el arte de conseguir el poder y no el compromiso con la verdad.