Diario de Libros - A diary of books

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LA EVOLUCIÓN DEL DESEO

El otro día, mientras leía “La evolución del deseo” de Davis M. Buss y más concretamente lo relativo a la enorme inversión que arriesgaban las mujeres de nuestro pasado evolutivo si querían mantener relaciones sexuales y lo que esto ha favorecido a que las mujeres fueran muy selectivas con respecto a sus parejas, no era consciente de la huella que este iba a dejar en mi.


Hoy, mientras me duchaba y recorría mentalmente mis últimas y frustradas experiencias sentimentales, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo al pensar, recordando el libro, si yo no podía ser el último eslabón, la calle sin salida de una rama evolutiva que por mor de mi falta de recursos estables no tuviese conexión con mujer alguna. Nervioso, lógicamente, ante tal posibilidad pero con la esperanza de haber podido encontrar la clave de mi, ya crónica, soltería me sequé rápidamente y, ayudado de lápiz y papel estudié las posibilidades que la evolución biológica y el comportamiento social actual me brindaban. Como en cualquier análisis mínimamente riguroso que se precie, intenté reducir mi razonamiento a silogismos básicos que me permitiesen obtener un buen método para conseguir la continuación de mi estirpe evitando todo tipo de auto consolaciones subjetivas. Se trataba de reducir y desgranar las causas de nuestros comportamientos sentimentales y sexuales para, en base a ello, conocer su funcionamiento básico.

3 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Parece interesante, el libro del Sr.Davis M. Buss, habrá que leerlo.
Creo que esas mismas cualidades son las que podría desear un hombre en una mujer. Qué te parece?Yo creo que la gente cuando se enamora, se enamora de la persona tal y como es, con su virtudes y sus defectos. El "querer querer "de Erich From, va por ahí.El "alegrarse y sentirse afortunado por quererte" de Benedetti, también.

5 de mayo de 2008, 13:36  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Ja, ja, ja... Bueno, creo que la sensación que experimentaste al leer dicho libro es compartida. A mis 26 años de edad y con tan solo una pareja formal en mi vida -con la que, dicho sea de paso, mantuve una relación de dos meses-, este libro ha terminado por sugerirme cuán incompetente soy en las artes del cortejo, que junto con mis aptitudes de supervivencia, desde la perspectiva del autor garantiza el porvenir genético y evolutivo del individuo. Debo confesar que meses antes de atreverme a leer "La evolución del deseo" inundaba en mí la idea de que en materia de flirteos y emparejamientos era en lo personal muy humilde. La sensación de mi desgracia se hizo más intensa cuando, tiempo después, leí las líneas siguientes del libro en mención: "Todos nosotros descendemos de una larga y continua línea de antepasados que compitieron con éxito por parejas deseables (...) Pervive en nosotros un legado sexual de esas historias de éxito" (Alianza Editorial, Madrid 1996, p. 19). Era evidentemente un fracaso para mis antepasados y por ende pensé que David M. Buss debió haber indicado la siguiente recomendación en su obra: "No apto para amantes mediocres".

Fuera de toda broma, tengo mis discrepancias con el autor. Si bien me interesa profundizar aun más en su postulado psicológico evolutista, creo que hay variables trascendentales que influyen en la toma de decisiones de con quién uno se empareja o no, condicionamientos específicamente sociales como el manejo de información, nivel educativo, procedencia socio-económica, etc.

Por otro lado, parece muy sensato pensar que hemos ido desarrollando estrategias evolutivas de emparejamiento. Pienso, por ejemplo, en los celos como mecanismo que asegura el control y monitoreo de la pareja, evolutivamente desarrollado para garantizar la estabilidad sexual de los individuos. Sin embargo, ¿cuál ha sido el proceso concreto para afirmar que este mecanismo es una consecuencia evolutiva? Si bien los resultados de su investigación transcultural –en 34 culturas de seis continentes y cinco islas diferentes– parecen dar crédito a su propuesta, creo que su obra se desenvuelve en la especulación lógica sin poder hacer inteligible el desarrollo de dicho proceso.

23 de diciembre de 2008, 12:18  
Anonymous Anónimo ha dicho...

"ESTA NOCHE NO,QUERIDA". DE SERGIO SINAY. ME HACE REFLEXIONAR . TE LO RECOMIENDO. NUNCA ES TARDE PARA APRENDER Y YO SIGO APRENDIENDO A DÍA DE HOY."EL FIN DE LA GUERRA DE SEXOS , Y LA ACEPTACIÓN DE LOS VALORES MASCULINOS"
ALGUIEN QUE TE QUISO MUCHO.

9 de mayo de 2009, 9:18  

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